
Quisiera ser capaz
de extinguir la ilusión que imprimes en mí...
Enviar tus recuerdos a la oscuridad de mis tinieblas,
para eliminar el espejismo de tus ojos.
Pero aunque a veces logre extirparte de mis sueños,
tu presencia se regenera en mi conciencia una y otra vez...
¿Qué hacer con la maldición eterna de tu sonrisa?
¿Cómo reaccionar a tus llamadas de auxilio?
Aunque una y otra vez intento apagar la llama de la ilusión,
esta siempre se vuelve a encender y se transforma en una potente energía
que me recorre cada día...
Atrás quedaron los momentos y los discursos,
solo queda asumir que ya eres parte de mí...
Quizás conoceré más luces que se alojarán en mi corazón
pero la tuya siempre estará presente, por siempre y como siempre...
