De ahí en adelante prosiguieron las narraciones de variadas situaciones, unas más conmovedoras que otras, pero todas con denominadores comunes: desesperación, inseguridad, miedo y descontrol.
Entonces reflexionaba, ¿será necesario que pasemos por situaciones tan complicadas y desesperanzadoras en nuestra vida?, ¿Servirán de algo en nuestro proceso de evolución?, ¿o acaso sólo corresponden a fantasmas auto-creados por lo que denomino la eterna incertidumbre de la vida?
El miedo es un sentimiento que nos deja muy vulnerables, ciega nuestra capacidad de razonamiento y nos va carcomiendo momento a momento. No creo que sea necesario describir cuales son las situaciones que a las personas les hace caer en este tormentoso estado, porque sin duda cada uno de nosotros lo ha vivido en carne propia y entiende que el espectro puede ser muy amplio.
Pero así como existen situaciones que nos hacen sentir mucho miedo, también deben existir factores que nos permiten dejar de sentirlo, en eso pensaba también, a veces es un amigo, la pareja, la familia, la conexión espiritual con Dios o en el caso de algunas personas uno mismo. Siempre hay algo a lo que nos aferramos para salir de esta compleja situación. Y de cierto modo se transforma en un salvavidas de emergencia, un botón de pánico que nos permite desahogarnos, a través del llanto, de la rabia, la frustración o la negación. Pero siempre con consecuencias, que en alguno de los caso, ni siquiera el constante paso del tiempo es capaz de borrar.
Alguien dijo por ahí que ojalá cada uno de nosotros tuviese incorporado un Botón de Pánico, al cual pudiésemos recurrir en momentos complicados de nuestras vidas, botón que nos sacara de aquella situación y nos aminore el amargo sentimiento. Pero aquello aparte de ser una utopía, sería un atentado a la humanidad desde mi humilde visión de la vida. Soy un absoluto creyente que toda y cada una de la etapas y situaciones por las que pasamos en este mundo, son necesarias y útiles para un proceso mucho mayor. El dejarlas de lado y aminorarlas con un simple botón, conspiraría en contra de nuestra capacidad de superación. Porque sin duda el superar etapas complejas sirve para hacernos más fuerte, es parte de nuestro crecimiento, no sólo humano, sino también espiritual.
Los humanos no somos materia, somos energía, la materia es una ínfima parte de nuestra totalidad, la energía es nuestra esencia y vive con nosotros no sólo en esta visita que tenemos en la tierra, sino que en todas las que antes hemos hecho y sin duda en todas las que vendrán…
En situaciones complejas y extremas, tenemos reacciones humanas y terrenales que nos muestran muy vulnerables, pero la superación de éstas no sólo nos adiciona una cuota de seguridad y crecimiento a nuestra vida, sino también es un peldaño más que damos en nuestra etapa de evolución, la cual está inserta en una etapa cronológica que va mucho más allá de lo que nuestros sentidos pueden percibir y de lo que la historia del mundo puede contar…
Un botón de pánico no es una salida a nuestros problemas, al contrario es una barrera que nos impide superar nuestros temores y peor aun una barrera que no nos permite seguir creciendo en nuestro proceso de evolución…
